El refugio

Osvaldo Ulloa Sánchez, Chile

Construye su interior como un refugio atómico,
gruesas paredes a prueba de radioactividad,
provisiones para pasar una larga temporada
que puede ser toda la vida,
linternas para poder ver en la oscuridad,
aparatos de radio tv y agua en cantidades.
Se desata la guerra, el divorcio de sus padres.
Se desata la guerra, le va mal en el colegio.
Se desata la guerra, no sabe hacer amigos.
Se desata la guerra, las niñas lo encuentran feo
y él baja al refugio a protegerse de la vida
y ya adulto quiere salir pero no encuentra la puerta.

Del libro “Infancia Territorio pedregoso”

Cuidado

María Victoria Dentice

Esta vendada (la vida) y no puedo salir. Es como una sala de espejos con cientos de nombres grabados y todos son míos (y todos los glandes son míos) ¿Quién me sentencia a muerte? Yo.

Me siento, pulso mis lágrimas hacia adentro, pero no responden. Pronto la lluvia dejará de traerle miedo a la tarde y limpiará mi cráneo un bebé. MIEDO. (Pensar luego lo que esta palabra no puede decir).

¡Oh! el invierno. El invierno nos trajo el infierno. Casa de muñecas mis vientres rotos, se nace en invierno pero se muere mejor en primavera.

Me masturbo recordando el color del cielo como lo teñías de blanco la noche que te matabas. Otra vez hay una fuga en la sangre, señor. Una cara. ¡Tantos rostros míos! y el mío rostro quemado sin nacer.

Poema perteneciente al libro “Los años vendados”, Ediciones Baobab 2006.

Brisas Carbonadas

Obed Gonzàlez

Obstinación por las voces.
Amanecemos secretos,
temerosos, flemáticos,
por donde se quiebran los ecos vamos,
danza acartonada, música calcárea

Damos vueltas y vueltas
en la pista de la ciudad
arrancando el aire de las calles,
pasos sencillos, pasos dobles,
por todas partes solitarios

Al ahogarse el sol:
lunada en la playa de asfalto.
Aves nocturnas libres de alas
entre luz filtrada a través de hojas,
brisa carbonada en capas reposa.
Brillo en los labios de la penumbra,
una pareja del brazo por la orilla del marconcreto

Sopla el viento,
Palmeras lentas bailan ,
sudor en dos cuerpos
que se citaron con la aventura.

Dos almas tomadas de las manos
se desvanecen,
libres gotas de sal.

Eres Un Fantasma

Maria Rumaja

Eres un fantasma
metamorfoseado
por mi ego seudo puritano
y te poseo de mil formas permisibles.
acaricio tu espalda con mis dagas
y dejo mis cardenales señas de satisfacción.
te poseo cada noche,
en medio del peligro.

Y en cada sesión,
mientras ingresas en mi selva,
pierdo la inocencia de decir la verdad.
- a veces me sale un te quiero –
- a veces te siento perfecto –

Ambos nos quemamos vivos
en el tren lunático de mi imaginación
con la lluvia seca de abril en mis ojos placenteros.

Y siento tu sangre
una y mil veces.

Me perteneces
mientras no vuelvo a mi diurna hipocresía.

Sobre arenas movedizas del absurdo
me reconozco entera.
Y esa ola que cumple puntillosa con su rito
moja los pies ···················· empapa el hueso
con la culpa salobre que mastica
su ingrávida porción de juventud.

Se cuela distraída al raspar la memoria
ahoga ······························ nos sumerge ······················ de vez
en vez ····························· enrarece el aire

busca el hueco del árbol
donde asir su destino.

Siempre está allí con sus ojos de agua
atravesando huellas.
Génesis del tifón.
Algo de mí se queda en esa cuna
que se mece ··························· retorna
sin saber cuándo descubrió el mar
ni cómo fue arrastrada hacia la orilla
pero moja los pies ·········· empapa el hueso.

Dónde está ese horizonte
·················· que nos marcó en círculo?

navegantes eternos de las sombras
que aún buscan su luz en un cajón.




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